Bajo un cielo marplatense que amenazaba con lluvia, la cancha principal de la UNI se vistió de gala para la gran final de la Copa Final de Liga 2025. Los dos mejores equipos del torneo se vieron las caras en un duelo electrizante que no dio respiro y que se definió por detalles, demostrando por qué habían llegado al partido decisivo. El público, que colmó las gradas, fue testigo de un espectáculo de estrategia, habilidad y pura emoción.
El partido comenzó con el nerviosismo propio de una final, con ambos equipos estudiándose y arriesgando poco. La primera emoción llegó a los 9 minutos, cuando el equipo que hoy vestía de oscuro generó el primer córner corto. La ejecución, sin embargo, fue magistralmente defendida por la portera rival, quien con una doble atajada ahogó el grito de gol. La respuesta del conjunto de blanco no tardó en llegar, a través de una veloz corrida de su extremo, el número 17, Facundo Benítez, cuyo centro rasante no pudo ser conectado por centímetros por la delantera número 12, Victoria Acuña.
El marcador se abrió finalmente en el segundo cuarto. Tras una brillante jugada de recuperación en el mediocampo, la jugadora número 5 del equipo blanco, la experimentada Laura Estévez, vio el desmarque de su compañero con la camiseta número 33, Bruno Díaz. Estévez le sirvió una bocha en profundidad que Díaz controló con maestría para luego sacar un potente remate cruzado que se clavó en el ángulo, decretando el 1 a 0 parcial.
En la segunda mitad, el equipo de oscuro salió decidido a buscar el empate. Adelantó sus líneas y ejerció una presión asfixiante sobre la salida rival. La igualdad llegó a los 7 minutos del tercer cuarto, a través de una jugada de pizarra. Un tiro libre jugado con rapidez encontró sola a la número 8, Carolina Sánchez, quien con una habilidad notable desvió la trayectoria de la bocha, descolocando a la arquera y estableciendo el 1 a 1 en el marcador.
El último parcial fue un verdadero intercambio de golpes, con llegadas en ambas áreas. La tensión era máxima. A falta de cinco minutos para el cierre, una gran combinación del equipo blanco dejó al número 17, Benítez, mano a mano con el arquero, pero su definición se fue rozando el poste. En la jugada siguiente, un contraataque letal del equipo de oscuro casi les da la victoria, pero el remate final de su delantero número 21 fue salvado sobre la línea por un defensor.
Con el empate sellado en el tiempo regular, el campeón de la Copa Final de Liga debió definirse en la infartante serie de penales australianos. Allí, la figura de la arquera del equipo blanco se agigantó, conteniendo dos de los cinco remates. La definición quedó en el stick de la capitana, Laura Estévez, quien con una sangre fría admirable eludió al arquero y empujó la bocha al fondo del arco, desatando la locura y la celebración de su equipo, que se coronó como el merecido campeón del certamen marplatense.









